Uno de los mejores actos del verano
En vacaciones hay muchos grandes actos.
Dormir la siesta.
Tumbarse sin mirar el reloj.
La playa… los mojitos…
Pero hay uno que, para mí, es de los mejores:
Leer.
Porque leer en vacaciones no es lo mismo que leer en jornada laboral.
No hay prisa.
No hay estrés.
No hay interrupciones (o hay menos).
Leer es como meditar; te centra, te ubica y te hace estar en el presente.
No hay excusa.
Y ahora que ya llevamos unos días de descanso, empieza a asomar ese momento en el que, poco a poco, conviene ir pensando en el futuro.
Aún es pronto, sí.
Pero hay una forma divertida de hacerlo:
Leer mi libro “100 maneras de enriquecer en la abogacía”.
Obtienes dos cosas:
1. Aprendes.
2. Te diviertes.
No hay mejor combinación.
No hay mejor inversión para el verano.
Así que este agosto…
menos scroll, más páginas.
En tres clicks.
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