Desde Budapest
Estoy en Budapest (Hungría) y desde aquí escribí este LOE.
Unos días de vacaciones financiados por mi nuevo cincuentón Aitor Ascaso, al que le damos las gracias y le felicitamos.
No vinimos solos, vinimos con Alfredo Herranz, quien para ello ha tenido que atender todos los plazos.
No hay nada extraordinario aquí, porque hemos hecho lo ordinario.
Planificar el trabajo.
Coger unos días, ya sabes, genera el estrés de superar esa paranoia de tener que dejar todo listo. Como si se acabase el mundo.
Coger unos días, además, te hace superar el prejuicio moral ese de “no deberías irte de vacaciones”, tienes mucho que hacer.
Así es nuestra cabeza, nuestro primer enemigo.
Pero como a todo enemigo se le vence y ya está.
Coger unos días es sano. Y necesario.
Descansar la mente, es necesario.
Pero para ello siempre es necesaria una cosa; la planificación.
Y es que ya sabes “Quien fracasa en la planificación, planifica su fracaso”.
Dedica tiempo a planificar. Reduce tiempo en hacer para dedicarlo a planificar.
Verás los resultados.
Planificar no es previvir, es anticipar.
Y luego vive.
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