Si tienen prisa que corra tambien la tarjeta
Hace poco un cliente me dijo:
— Raúl, esto lo necesito para ayer.
Ayer.
Esa fecha mágica en la que muchos clientes ubican sus necesidades.
Tienen prisa.
Mucha prisa.
Urgencia.
Apremio.
Te llaman diez veces en una mañana.
Te mandan guasaps, correos, palomas mensajeras si hace falta.
“Esto es vital”, “es urgente”, “sin esto no puedo seguir”, dicen.
Hasta que les mandas el presupuesto.
Con una frase sencilla: “Esto hay que pagarlo por adelantado”.
Y entonces…
Empiezan los sudores.
Las consultas a su cuñado.
Las preguntas absurdas tipo: “¿Y no puedes ir empezando mientras lo vamos viendo?”
Curioso.
La urgencia solo va en un sentido: del cliente hacia ti.
Tú no puedes tener urgencia por cobrar.
Eso no lo entienden.
Pues que lo entiendan.
Porque aquí va la lección:
Si el cliente tiene prisa, que pague con prisa.
Y si no tiene prisa, que pague con prisa.
Siempre con prisa.
Porque su problema no es tu problema.
Es tu trabajo.
Y si quiere que trabajes, primero paga.
Y si no, que se lo haga él.
Ya está bien de ser los buenos.
Los comprensivos.
Los que entendemos todo.
Aquí se cobra por adelantado.
Aquí se cobra por resolver problemas.
Y se cobra antes de resolverlos.
PD: Ya está bien.
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