Ponte de pie
Nuestra mente tiene un defecto de fábrica.
Siempre imagina el futuro en negativo.
Siempre anticipa el miedo.
Siempre dibuja catástrofes.
Es antropología pura, llevamos miles de años sobreviviendo gracias a sospechar lo peor, y por eso, cuando las cosas se ponen feas, sentimos que estamos dentro de un agujero profundo.
Tan hondo que creemos que no se puede salir.
Que no hay aire.
Que asfixia.
Pero el agujero no es tan grande.
Pasa una cosa, estás de rodillas.
Y cuando te pones de pie… resulta que ya tienes medio cuerpo fuera.
Eso es ser autónomo.
Eso es montar tu propio despacho.
No es garantía de nada… salvo de una cosa:
Libertad.
La de romper con siglos de tradición genética y social.
La de elegir tu camino, sabiendo que no será fácil, pero será tuyo.
Y si ya lo eres… disfrútalo.
Te lo dice uno que está escribiendo esto desde la playa.
Pero ojo: ser autónomo no es suficiente.
No conviertas tu negocio en otro agujero.
No lo conviertas en una cárcel con otro nombre.
Diseña tu forma de trabajar para poder estar siempre de pie.
Siempre con el aire en los pulmones.
Siempre fuera del boquete.
Y si no sabes cómo…
Que aquí dentro, lo primero que hacemos es ponernos de pie.
Si estás pensando ahora en un cambio en tu despacho, ahora es el momento, en breve la membresía sube de precio.
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