Cuando no tienes ni idea
Recuerdo cuando me licencié y empecé a ejercer.
Me sentía poderoso.
Listo.
Preparado.
La realidad es que no tenía ni puta idea de nada.
Casi como ahora, pero con menos arrugas y menos dinero en el banco.
Ahora sé todo lo que sé, mucho de poco.
Un centímetro de ancho y un km de profundo.
Pero sobre todo sé todo lo que no sé.
Una inmensidad.
Recuerdo, como te cuento, que ante cualquier pregunta de un cliente, un amigo o un familiar, sentía el deber de dar una respuesta.
Cómo un abogado no va a saber responder eso, pensaba.
Y, con ese empuje juvenil, a todo le encontraba una respuesta.
No sabía callarme y sobre todo decir unas palabras mágicas.
Son mágicas porque cuando aprendes a decirlas todo se vuelve más sencillo y se duerme infinitamente mejor.
Cinco son las palabras mágicas.
Ahí van:
“Yo de eso no sé”.
Tal cual. Tan sencillas que hasta un inglés de Cambridge podría decirlas en correcto español.
YO
DE
ESO
NO
SÉ
Según las dices el mundo, el tuyo, cambia.
Sí, como lo lees, aunque seas abogado puedes decirlas.
Y todo cambiará.
Dejarás de perder el tiempo.
Respetarás a tu cliente.
Te respetarás a ti mismo.
Serás honesto.
Dormirás mejor.
Dilo conmigo; yo de eso no sé.
Repítelo cada vez que sea necesario.
Así cuando un cliente te traiga un caso que no tenga nada que ver con tu core, díselo.
Pero no te quedes ahí.
Díselo en compañía de otras palabras.
Estas…
“Pero sé quién puede ayudarte”.
Y cuando te insistan, como me hacen a mí algunos clientes cuando me piden que les ayude en temas de los que no tengo ni idea, diles…
«Si yo asumiese tu asunto tendrías muy mal abogado».
Este email es una oda a la honestidad y a la modestia.
Aprender a decir la verdad.
Y colabora con quien sea necesario.
En El Círculo, encontrarás dos cosas.
Socios a quien acudir para derivar esos temas que desconoces.
Socios a los que preguntar para reforzar tu conocimiento.
PD: No te quedes ahí.
Si quieres enriquecer suscríbete ahora mismo aquí.
Suscribirse es gratis, darse de baja no es una opción, ya lo verás.