El quita canas

El otro día vi un anuncio para quitar las canas.

Y pensé: y una polla.

Toda mi vida profesional he hecho lo contrario.

Con 25 años y cara de pipiolo,

me dejaba barba e intentaba aparentar más.

Porque claro,

¿Cómo iba a confiar un cliente en un chaval que parecía recién salido de la facultad y que además estaba recién salido de la facultad?

Luego, a los 35, sigues siendo joven pero la gente ya asume que sabes.

Ya has pegado unos cuantos disparos.

Aunque no siempre sea así.

Pero a los 45…

te salen canas.

En la barba.

En la cabeza.

(Si es que tienes pelo. Yo sí).

Ya no pareces ni pipiolo, ni jovencito, pareces adulto.

No un señor mayor. Adulto.

Ya casi nadie duda de ti.

Entras en una nueva fase profesional, la de la madurez (o deberías).

Y esto es fruto de las canas reales.

Y las mentales.

Haber dado muchos disparos.

Estoy a punto de cumplir 20 años como abogado.

En unos días.

Tengo 45 años.

Y ahora, un anuncio para quitarme las canas… me hace gracia.

Ni de coña.

Porque las canas son un aliado brutal.

Una imagen potente.

Un comercial infalible.

Nadie pensará “es demasiado joven”.

Yo lo tengo claro:

las canas se quedan.

PD: Un aliado brutal.


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