20 años

Y solo es el principio.

Hoy, 1 de septiembre, celebro mis 20 años como abogado.

Veinte años de todo.

De empezar como becario, como aprendiz.

De ser oficial.

De convertirme en socio.

De llegar a dirigir un despacho.

De dar el salto para montarme por mi cuenta.

De ser mi propio jefe.

En este camino también escribí un libro.

Y, sobre todo, aprendí cada día.

Caídas y aciertos.

Derrotas y victorias.

Todo lo que me ha hecho ser el abogado que soy hoy.

Es momento de agradecer.

A todos los que han confiado en mí.

A todos los compañeros que me dieron la oportunidad.

Y especialmente a José Miguel Benito Notario, que fue quien me dio la confianza para empezar.

Es momento de mirar atrás.

De ver todo lo que he aprendido.

De reconocer que gracias a ese recorrido puedo hoy intentar, y digo intentar, inspirar a otros abogados.

Inspirar a vivir de esto con calidad.

A no sobrevivir, sino sobre-vivir.

A disfrutar de la profesión.

E incluso a promover cambios necesarios en ella.

Pero no toca ponerse nostálgico.

La abogacía es una escalera en la que subimos cada día un peldaño.

Sabemos cuál fue el primero.

Nunca sabemos cuál será el último.

Así que hoy lo tengo claro:

Gracias por estar ahí.

Y a por otros 20 años más.


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