No todo es dinero
El otro día me encontré con un conocido y, como te pasa a ti también, en cuanto le cuentas que eres abogado te cuenta su cuento.
Su caso.
Me contó su caso.
Nada del otro jueves.
Me interesó más saber quién era su abogado; nombres y apellidos.
Y lo que me comentó a continuación.
Este conocido me dijo que el abogado le cobró hace tiempo por un proceso, pero viendo como era su contrario, decidió regalarle sus servicios en los siguientes procesos.
Me explico.
Abogado y cliente tuvieron un caso contra un ex.
Por ese caso el abogado cobró.
Pero las cosas no quedaron ahí.
Surgieron nuevos conflictos y por ende más casos.
Pues bien, el ex era tan capullo y malnacido, que el abogado renunció a honorarios solo por ayudar a su cliente y joder al ex.
Cómo te cuento.
Regaló su trabajo por dos motivos; ayudar a su cliente y joder a su ex.
¿Qué opinas?
A mi me sorprendió.
Puedo entender al abogado.
Pero me dio qué pensar.
El abogado, en cierto modo, se involucró de un modo que le hizo perder independencia, y convertirse algo -un poco al menos- en parte.
¿Tu lo harías?
No todo es frío y calculado, a veces hay que dejar que el corazón nos guíe.
A veces.
Pero las demás veces, el 99,99 por 100 restante, tienes que cobrar, y hacerlo bien.
Y si tienes dudas de cómo fijar tu precio y poner al cliente la cara de “esto vale esto”, ya sabes…
y vas a por el 99,99 por 100 restante.
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