Ojito con esto

Imagina esta situación.

Un cliente lleva a tu despacho un tocho de documentación para contestar a la demanda.

Entre los documentos aparece pruebas que definitivamente te pueden hacer ganar el caso.

Claro está, contestas y adjuntas esos documentos.

Llega a audiencia previa y la parte contraria impugna la autenticidad de uno de los documentos.

Como lees.

Uno de los aportados es falso.

A continuación interponen una querella contra tu cliente por falsedad documental, estafa procesal, al menos en tentativa…

Este contrata a otro abogado para defenderse.

Y en sus declaraciones dice que él nunca te entregó el documento falso.

Con todo su morro, sálvese quien pueda, miente.

¿Imaginas a quién van a llamar a capítulo a continuación?

A ti.

Por eso hace tiempo que no acepto ni un solo papel en el despacho.

Porque la única forma de asegurarme la trazabilidad de los documentos que uso es mediante el email.

Que me manden todo por email.

No me fío de nadie.

Por eso en mi hoja de encargo incluyo las normas de funcionamiento de mi despacho.

Y entre las normas está esta; todo por email, nada en papel.

Esta y otras normas están en mis hojas de encargo.

Pero no solo es desconfianza también es excelencia; calidad.

El cliente no ve a un cualquiera, cuando lee la hoja de encargo sabe una cosa; en este despacho manda el abogado.

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