Cómo entrar en el 1% (las 10 cosas que debes hacer)
En España no se cobra un «cagao».
Si eres trabajador por cuenta ajena, te vas a limitar a cobrar poco, salvo que estés en un gran despacho, currando de sol a sol para gloria de tu jefe.
De sol a sol.
No lo olvides.
Si cumples escrupulosamente tu horario, te quedarás pegado al convenio colectivo como una garrapata a un perro callejero.
Si eres autónomo, currarás de sol a sol para tu propia gloria.
La elección es sencilla.
Pero el miedo es libre.
La cosa es que en España hay tres cifras que lo explican todo:
La media, el 10% y el 1%.
La media es de 25.000 euros brutos al año.
Sí. Ese es el salario medio de los españoles.
Decirlo en voz alta consterna. Da vergüenza pensarlo.
¡Qué país! ¡Y qué huevos tienen las familias para [sobre]vivir con eso!
Mis dieses.
Si nos ceñimos a la abogacía, hay buenas noticias: la media es superior, entre 40.000 y 45.000 euros al año.
Pero sigo con la historia.
El 10% lo forman los españoles que ganan más de 50.000 euros brutos al año.
Solo 1 de cada 10 llega a esa cifra.
Y el 1% lo forman los españoles que perciben más de 100.000 euros brutos al año.
Ojo: 1 de cada 100.
Si miras a tu alrededor ahora mismo, solo 1 de cada 100 alcanza esa cifra.
Y esa es la cifra que te pongo como horizonte: 100.000 euros al año, como mínimo. IVA aparte.
100.000 euros.
¿Imposible?
Para nada.
Te voy a contar un caso.
Tengo un socio en El Círculo que se empeñó en alcanzar esa cifra.
¿Qué hizo?
Estas 10 cosas:
Primero, entrar en El Círculo.
Segundo, creer que era posible.
Tercero, hacer más y mejor marketing.
Cuarto, subir los precios y actuar como un empresario.
Quinto, seguir formándose como abogado.
Sexto, superar su plaza.
Séptimo, elegir a sus clientes.
Octavo, aprender a decir no.
Noveno, currar menos.
Décimo, repetir todo lo anterior una y otra vez.
Llevo más de 14 años en el 1%, haciendo esto una y otra vez.
Y, gracias a ello, ahora estoy en el 0,3%.
Pero eso es otra historia.
Puedes mandar este email a la papelera y seguir pensando que la gente gana pasta currando duro, como un hámster que cree que llegará a algún sitio dando vueltas en su ruedita.
Tú mismo/a.
Pero si quieres probar a hacerlo de otro modo, mándame un email de vuelta.
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