Cómo saber qué es lo mejor para tu despacho

La mayoría de abogados no hacen nada por responder a esa pregunta.

Y claro:

Trabajan mucho.

Cobran regular.

y cuando les va bien…es por casualidad.

Hoy te voy a enseñar a analizar tu despacho: servicio por servicio.

Para saber a qué te debes dedicar…y a qué no.

Empecemos.

Primero.- Trocea tu despacho hasta la mínima expresión.

No vale “civil” o “penal”. Eso es como decir “derecho”.

Quiero servicios nítidos, concretos, pequeños.

Ejemplos:

Segunda oportunidad con masa / sin masa

Reclamación de cantidad

Divorcio mutuo acuerdo / contencioso

Despido empresa / trabajador

Desahucio

Penal alcoholemia / lesiones / violencia

Cuanto más fino lo cortes, más verdad encontrarás.

Segundo.- Puntúa cada servicio del 1 al 10 con estas 5 preguntas

1 = mínimo | 10 = máximo

1. ¿Cómo de bien se te da ese servicio?

2. ¿Cuánto te gusta hacerlo?

3. ¿Qué resultados obtienes (judiciales o extrajudiciales)?

4. ¿Cuánto te aporta económicamente?

5. ¿Cuánto tiempo te consume? (menos tiempo = más puntos)

Son 5 preguntas; cada servicio te dará entre 5 y 50 puntos.

Tercero.- Lo importante

Cuando lo hagas, te van a pasar dos cosas:

A) Vas a descubrir que hay un servicio que te sale “fácil”, te gusta, cobras bien y te da resultados.

Ese es tu oro.

B) Vas a ver que hay otro que te drena la vida:

Mucho tiempo, pocos resultados, poco dinero y encima no te gusta.

Ese es tu veneno.

Y ahora, por fin, podrás decir algo que pocos abogados se pueden permitir el lujo de decir:

“Esto sí. Esto no.»

Cuarta.- La Regla de oro

Tus TOP’s poténcialos. Especialízate. Sube precio. Crea contenido. Vende.

Tu cola (los últimos): o los eliminas… o los delegas…

Quinta.- Ejemplo rápido

Divorcio contencioso con hijos:

Se me da: 7

Me gusta: 3

Resultados: 6

Dinero: 5

Tiempo: 2

Total: 23/50

¿Qué harías con este servicio y esta puntuación?

Sexta.- Tu nuevo objetivo.

Hoy, coge 10 servicios (solo 10) y puntúa.

Luego míralos en orden.

Y pregúntate:

“Si dentro de 12 meses solo pudiera vivir de un servicio… ¿cuál elegiría?”

Ahí está el camino.

Un buen servicio en tu despacho no es solo el que “sabes hacer”. Es el punto exacto donde se cruzan cinco cosas:

Lo que te gusta: vocación.

Lo que se te da bien: habilidad, eso para lo que parece que naciste.

Lo que da resultados al cliente: eficacia.

Lo que da resultados a tu despacho: rentabilidad.

Lo que resuelves rápido y sin desgaste: eficiencia.

Cuando falla una de estas cinco, el servicio cojea.

Cuando fallan dos, te empieza a quemar.

Y cuando solo queda una (normalmente la vocación mal entendida), acabas trabajando mucho, cobrando poco y diciendo eso de “no lo hago por dinero”… mientras te consumes.

Tu mejor servicio no es el más noble, ni el más duro, ni el más épico.

Es aquel en el que disfrutas, destacas, ganas, el cliente gana y no te roba la vida.

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