Las reglas las pones tú

Verás.

Te voy a contar algo de estos días.

Bien.

Un cliente nuevo me acepta un presupuesto el viernes.

Ese mismo día le mando la factura.

Las cinco reglas son claras:

1. Presupuestar.

2. Contratar.

3. Facturar.

4. Cobrar.

5. Trabajar.

En ese orden.

El lunes me escribe:

“¿Cuándo empiezas con el trabajo?”

Le respondo:

“Cuando el dinero esté en la cuenta corriente.”

Se sorprende.

“Nadie me dijo que tenía que pagar por adelantado.”

Pues ahora ya lo sabes.

Es una norma de mi despacho. Expliqué.

“No me parece bien.”

Perfecto.

Si no te parece bien, lo dejamos aquí.

No pasa nada.

…

Lo que en realidad quería este cliente era imponer sus reglas en mi despacho.

Que fuese él quien determinase cómo funciono yo.

Y no.

En tu despacho mandas tú.

En mi despacho mando yo.

Cada uno en el suyo.

El cliente solo tiene dos opciones:

Aceptar tus reglas o marcharse.

Lo que nunca puede hacer es imponerlas.

El que manda en tu despacho eres tú.

Y si el cliente no lo acepta…

puente de plata.

En este caso, lo aceptó.

Porque marqué autoridad, respeto y no dudé.

Si quieres, puedes.

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