Te duele mucho. Y lo sabes.
La gente suele resignarse al dolor.
A vivir con dolor.
A vivir sufriendo.
Es algo muy latino: la resignación. El «es lo que me ha tocado».
Está arraigado en nuestra cultura.
En otras culturas no lo ven así.
Y creo que tienen razón.
A veces, el dolor es inevitable. Pero otras veces se puede evitar.
No siempre.
Pero muchas veces sí.
Sí, es posible vivir sin dolor.
Depende del dolor, claro.
Hablemos ahora de dolores evitables. Me explico.
Hay quien sabe que lleva una china en el zapato.
Se le clava a cada paso, pero cree que es más importante seguir andando, no parar y llegar adonde se ha comprometido que detenerse un segundo y quitársela.
A los abogados nos pasa lo mismo.
Nos han dicho tantas veces que no debemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy.
Que no hacer nada es perder el tiempo.
Que descansar es de vagos.
Que lo único que importa es trabajar.
Trabajar duro.
Sin parar.
Nos lo han repetido tanto que hemos normalizado ese dolor.
El dolor de sentirnos solos.
El dolor de correr a todas partes.
El dolor de ponernos en último lugar.
El dolor de dormir mal.
El dolor de la ansiedad.
El dolor del estrés.
El dolor de vivir en un bucle.
El dolor de no detenernos a pensar si esta es la vida que queremos.
El dolor de vivir en piloto automático.
¿Y todo eso para qué?
Muchos de los compañeros que me escriben y me piden ayuda están en esa situación.
Y siempre les planteo un primer paso:
¿Y si paras?
La respuesta suele ser la misma:
«No puedo. Tengo muchas cosas que hacer».
Así van por la vida: rápido, pero sin ir a ninguna parte.
Como el perro que persigue su propio rabo.
Y yo te pregunto:
¿Y si paras un segundo para sacarte la china del zapato?
Lo primero: no hace falta parar durante semanas.
A veces, ni siquiera durante días.
Bastan unas horas.
Lo segundo: casi nada es tan urgente como para que no puedas parar.
Lo que lees.
No te resistas. Sé que estás buscando una excusa.
Y lo tercero: esa parada no te frena.
Te permite coger impulso.
Para.
Toma las riendas.
No vivas con dolor.
Si quieres un empujón, para y respóndeme a este email.
P. D.: No soy paracetamol. El paracetamol alivia el dolor, pero no elimina la causa. Yo voy a por la china.
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