Cumplir deseos
Había un tipo que estaba muy disgustado con su físico.
En concreto con su pene; polla.
Perdón.
Sí. Lo pasaba mal.
Y se encontró un genio. De esos que te puedes encontrar en cualquier lado, de los que te conceden 3 deseos.
Y éste, el tipo, ni corto ni perezoso pidió un deseo.
— Quiero que la polla me llegue al suelo-. Espetó ansioso, el tipo.
— Deseoooo concedidooo-. Anunció el genio.
Y en un segundo la polla le llegó al suelo.
Ahí la tenía, igual que siempre, pero en el suelo.
Eso sí, sin piernas.
El genio le concedió lo que quería, pero no reparó en el modo.
Le quitó las piernas.
Deseo concedido.
Polla en el suelo.
¿Y cuál es la moraleja de esta historia?
Pues ninguna.
Es 1 de julio y tengo el cerebro frito.
Y estar currando desde la playa no ayuda.
Porque yo le pedí a un genio poder currar desde la playa y no me hizo ni puto caso.
Y como quería currar desde la playa, en lugar de buscar genios, me dediqué a pensar y a currar.
En ese orden.
Pensar y currar.
Y tras mucho de ello, lo logré.
No seas como el tipo, que quiere las cosas sin esfuerzo.
Ni seas como esos autónomos que solo curran y no piensan.
Piensa en cómo mejorar, en cómo alcanzar tus deseos…
Pero como sé que necesitas un empujón; de aquel que ya ha pensado mucho antes que tú, entra en el CÍRCULO y te ayudo a cumplir tus deseos.
PD: en breve subo precios, ahora es el momento, 1 de julio.
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