Despedido por falta de creatividad
Walt Disney trabajaba en un periódico como dibujante.
Sus primeros pinitos.
Tenía 19 años.
Y topó con un jefe que tenía menos visión que Steve Wonder en unas fiestas de pueblo.
—¡Despedido!-. Dijo el malhumorado jefe. -No tienes creatividad ni imaginación, fuera-. Espetó.
Así, lo echaron por falta de creatividad.
La cuestión es que no se rindió tras ello, de hecho siguió dando tumbos profesionales hasta que dio con la tecla, creó Disney.
Y lo que viene a continuación ya te lo sabes.
Ante un no, ante un fracaso, ante una derrota hay varias opciones.
Está la de hundirte, renunciar y huir.
Y esta la de aprender, levantarte y seguir.
Si estás leyendo esto sé que eres de los segundos.
Los que aprenden, se levantan y siguen.
Piel dura.
Ceño fruncido.
Perseverancia.
La cosa es que no siempre podemos hacerlo solos.
No somos Walt Disney. Y necesitamos ayuda.
Un antebrazo al que aferrarnos.
Un hombro en el que apoyar nuestra cabeza.
Te lo ofrezco.
Aprende.
Levanta.
Sigue.
Pero en compañía.
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