Métete el gato por el culo

Un hombre va de noche por la carretera.

Pincha una rueda.

Va a cambiarla, pero no tiene gato hidráulico.

Ve una casa a lo lejos y piensa:

“Voy a pedir allí un gato, seguro que me ayudan”.

Empieza a caminar.

Pero por el camino la cabeza hace lo suyo:

“¿Y si no hay nadie?”

“¿Y si me dicen que qué hago llamando a estas horas?”

“¿Y si el de la casa es peligroso?”

La bola crece, la ansiedad se multiplica.

Cuando por fin abre la puerta un hombre amable y le pregunta qué desea, el otro contesta:

— Métase el gato por el culo.

Así funciona la ansiedad:

nos inventamos mil futuros,

mil escenarios que nunca ocurren,

y cuando llega la realidad estamos ya quemados, frustrados, enfadados.

La ansiedad es eso:

prejuzgar, anticipar, limitarnos antes de vivir.

Y ojo, porque esto no solo pasa en la vida.

Pasa en la abogacía.

En cómo pensamos los juicios, los clientes, los plazos, el futuro.

La clave no es matar la ansiedad (imposible).

La clave es aprender a domarla.

Y de eso se centra mi membresía para abogados.

Domar la ansiedad, conseguir más rentabilidad, más tranquilidad y bienestar, más libertad.

AQUÍ ENTRAS.

PD: Prueba y verás…

PDD: Ahora es el mejor momento.


Si quieres enriquecer suscríbete ahora mismo aquí.

Suscribirse es gratis, darse de baja no es una opción, ya lo verás.

Artículos relacionados

P*ta vida

Hay una cosa que me llama cada vez más la atención de muchos compañeros. Gente con uno, cinco, diez, quince, veinte años de ejercicio…que todavía…