Primero abogado luego marketing

Verás.

Llevo tiempo dándole vueltas a una idea:

Y es que hacer un buen marketing no es lo mismo que ser un buen abogado.

Veo cada día a gente que maneja un marketing impecable.

Fotos perfectas, vídeos pulidos, mensajes redondos.

Y detrás de todo eso… auténticos patanes en lo jurídico.

Verdaderos vendehumos.

Una descompensación total.

Una descoordinación inaceptable.

Porque lo primero es lo primero:

ser abogado.

Y serlo bien.

Saber derecho, defender, resolver, aportar valor real al cliente.

Solo después viene lo otro: vender.

Nunca al revés.

El marketing no puede ser la máscara que tape tu incompetencia.

El marketing debe ser el altavoz de tu excelencia.

Primero abogado.

Luego marketing.

Ese es el orden.

Ambos igual de importantes pero en ese orden.

El único que funciona a largo plazo.

El único que hablo con mis socios en El Círculo.

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