Cuando el juez cree más al otro
Hay días que te golpean.
Quizá no es el día, es lo que pasa dentro de él.
Imagina que te llega una sentencia.
Desestiman todas tus pretensiones; con costas.
Hostia gorda.
¿Cómo la encajas?
En lugar de pensar en el recurso, porque ves clara la injusticia, te limitas a mirarte dentro.
A ti mismo.
Porque sientes miedo.
Porque sientes intranquilidad.
Porque el fallo ha sido malo pero ahora crees que el fallo es tuyo.
Porque te culpas.
¿Cuántas sentencias recibes y en lugar de pensar en la injusticia y en los motivos del recurso, piensas en qué has hecho mal?
Demasiadas, ya te lo digo yo.
La cuestión es que muchas veces, la mayoría de veces, perdemos porque otro tiene que ganar.
Perdemos porque el juez ha creído más al otro.
No perdemos por nuestra culpa.
Simplemente no ganamos.
Y así es la vida; abogado/a.
Así es.
Y no pasa nada.
Cuando lleguen sentencias con derrotas…
¿Qué debes hacer?
Creer en tí.
Mira dónde está el error del juez, no el tuyo.
Y si el error es tuyo, tampoco pasa nada.
Aprende para la próxima.
Sé sincero contigo mismo.
Y enmienda tu camino.
Y si el error tuyo es tan garrafal que has perjudicado a tu cliente.
Baja la cabeza, pide perdón y llama a tu seguro. Tienes un seguro para ello.
Pero eso serán las menos.
Aprende, sí.
Pero no te hagas más cruces.
Fallar es parte del juego.
Perder es parte del juego.
Y mientras no lo hagas dolosamente, lo único que debes hacer es aprender y pedir perdón.
No puedes cambiar el pasado.
Solo puedes cambiar el futuro.
PD: Cree en tí.
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