De quién es
Hace unos días inauguramos en el Real Ilustre Colegio de Abogados de Zaragoza una sección nueva.
Una sección distinta.
La hemos llamado Sección de Desarrollo Profesional.
Y sí, es pionera en España.
Es pionera porque habla de algo de lo que casi nadie habla en la abogacía: de tu vida.
Durante años, cuando se hablaba de “despacho”, se hablaba de técnica, de Derecho, de jurisprudencia, de escritos…
Como si ser mejor abogado fuera únicamente saber más Derecho.
Pero todos sabemos que eso no es verdad.
Porque puedes ser muy bueno técnicamente…y tener un despacho que es un desastre.
En esta sección hemos querido ir más allá.
Hablamos de cuatro pilares:
• Marketing: captar clientes
• Gestión: cobrar bien y mandar en tu despacho
• Abogacía: ser cada vez mejor técnicamente
• Bienestar: tener una relación sana con la profesión
Esto no va solo de trabajar.
Va de cómo vives trabajando.
Y en todas estas charlas, en todos estos encuentros, en todos estos cafés con compañeros… empieza a repetirse un patrón.
Siempre el mismo.
Gente que no es dueña de su despacho.
Sí, porque todos ellos dependen de un tercero.
Y ese tercero es abogado.
Hay más patrones…
Trabajan mucho. Mucho, de verdad.
Más de 40 horas. Muchas más.
Y cobran poco.
No lo digo yo. Lo dicen ellos.
La mayoría no llega a 1.500 euros.
Muchos, ni se acercan.
Y entonces aparece la gran pregunta.
La única que importa.
¿Este camino me lleva a algún sitio?
Porque si estás empezando, puede tener sentido.
Trabajas mucho. Ganas poco.
Pero aprendes. Creces. Te formas.
Y sabes que dentro de un tiempo…trabajarás menos y ganarás más.
Por ahí hemos pasado casi todos.
Pero ¿y si no?
¿Y si miras a tu alrededor y ves que nadie ha salido de ahí?
¿Y si pasan los años…y sigues exactamente igual?
¿Y si la respuesta realista es que no hay salida?
Entonces la pregunta es otra.
¿Por qué sigues andando ese camino?
Esta es la pregunta que hay que hacerse.
La que casi nadie se hace.
O peor aún, la que se hacen…y deciden ignorar.
Porque cuando no decides tú…
deciden por ti.
Y entonces no mandas en tu despacho.
No mandas en tu tiempo. No mandas en tu vida.
Yo siempre les digo lo mismo.
Si ese camino no te lleva a ningún sitio…bájate.
Sí.
Bájate.
Vuelve atrás.
Al punto donde tomaste esa decisión.
Y elige otro camino.
Porque hay otra forma.
Hazte esta pregunta:
¿Cuánto me costaría ganar lo mismo trabajando solo para mí?
¿Cuánto?
¿De verdad necesitas 50 horas a la semana para eso?
¿O podrías conseguirlo dedicando ese tiempo exclusivamente a ti?
Hay otra cosa importante. Dura.
No todo el mundo vale para esto. No todo el mundo vale para ser abogado.
Y no todo el mundo vale para ser abogado por cuenta propia
Para emprender.
Para decidir.
Para asumir riesgo.
Pero si vales…
y estás en un camino que no te lleva a ningún sitio…
seguir ahí es una decisión.
Y tiene un coste.
El coste de tu tiempo.
El coste de tu vida.
El coste de tus años.
Porque no pueden pasar cinco años y seguir exactamente igual.
Trabajando mucho. Ganando poco. Sin salida.
Eso no es una etapa. Eso es una trampa. Y
y te digo otra cosa.
En España se puede ganar dinero.
No hablo de ricos.
No hablo de clientes millonarios.
Hablo de gente normal.
Que puede pagarte.
Que necesita un abogado.
Que valora un buen servicio.
Hay mercado.
Hay clientes.
Hay dinero.
El problema no es el mercado.
El problema es el camino.
Por eso nació toda esta filosofía profesional.
Por eso hablo de marketing. De gestión. De habilidades.
Por eso hablamos de bienestar.
Porque todo esto tiene un objetivo.
Que seas dueño de tu despacho. Dueño de tu tiempo. Dueño de tus decisiones.
Dueño de tu vida.
Y que puedas trabajar bien.
Descansar.
Conciliar.
Ahorrar.
Y algún día…
Jubilarte con dignidad.
Porque esto no va solo de ejercer la abogacía.
Va de cómo quieres vivirla.
Y esa decisión…
no la puede tomar nadie por ti.
Si quieres, te espero aquí.
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