3 días me han bastado
Tres días me han bastado.
Para parar.
Para resetear.
Para sacudirme las mierdas mentales que arrastraba.
Y así ha sido.
Me he ido con la autocaravana, sin plan, sin ruta, solo con una intención: parar.
Porque a veces, no necesitas una gran crisis para tocar fondo. Solo necesitas una mala semana o un juicio que se tuerce. Y entras en bucle.
Te agotas. Te olvidas de por qué empezaste esto.
De lo que querías.
Y empiezas a funcionar por inercia.
Y la inercia, colega, es la forma más lenta de morir profesionalmente.
3 días.
No ha hecho falta más.
He descargado veneno, me he dicho a mí mismo que no, he dejado de decir sí a todo.
He vuelto con energía, salud y foco.
Esto, en la abogacía, no te lo enseña nadie.
Te enseñan a seguir, a aguantar, a echarle horas y tragar bilis.
Pero nadie te dice que la mejor estrategia de crecimiento, a veces, es parar.
Y ojo, no te hablo de vacaciones.
Te hablo de una parada consciente.
De decir: “Hasta aquí.
Hoy no trabajo.
Hoy pienso.
Hoy descanso.
Hoy cuido al que trabaja dentro de mí”.
Si estás en dinámica negativa, para.
Y si no sabes cómo parar sin que se te caiga el chiringuito, para también.
Porque entonces es que no tienes un sistema.
Y si no tienes sistema, tienes un problema.
En EL CÍRCULO trabajamos esto.
La gestión.
El foco.
La salud.
Parar para seguir. Pero mejor.
¿Tú sigues o paras?
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