Agosto punto y seguido
Si estás leyendo esto, ojalá sea desde una hamaca, una montaña, una autocaravana, un pueblo perdido o paseando por la playa.
Agosto está para descansar.
Y los abogados necesitamos descansar.
Como decían Violadores del Verso…
«Baja el volumen»
No apagarlo del todo.
Pero necesitamos bajar el volumen.
Y es que después de un año de vistas, clientes, negociaciones, plazos, urgencias y problemas ajenos convertidos en propios, el cerebro necesita silencio.
Disfruta de tu familia.
De tus amigos.
Lee por placer.
Haz deporte.
No mires el correo cada cinco minutos.
Desconecta.
Pero te propongo una cosa.
Unos días antes de volver, cuando ya empieces a notar que septiembre asoma por el horizonte, sal a caminar. Si puede ser por la playa, mejor. Si no, por el monte, por tu barrio o donde encuentres un rato de calma.
Y piensa.
No en los asuntos pendientes.
No en los clientes.
Piensa en ti.
¿Qué abogado quieres ser este año judicial?
¿Qué quieres cambiar de tu despacho?
¿Qué quieres dejar de hacer?
¿Qué tipo de clientes quieres atraer?
¿Cómo quieres relacionarte con ellos?
¿Cómo quieres negociar?
¿Cómo quieres llegar a cada juicio?
¿Cómo quieres vivir esta profesión?
Ese paseo puede valer más que muchos cursos.
¿Y por qué te digo esto?
Pues porque el despacho que tendrás en septiembre dependerá, en gran parte, de las decisiones que tomes ahora.
Yo intento hacerlo todos los años.
No cierro completamente durante un mes. Bajo el volumen. Lo suficiente para descansar, recuperar energía y, sobre todo, para pensar con claridad hacia dónde quiero llevar mi vida profesional.
Descansar no es perder el tiempo.
Es coger impulso.
Disfruta de agosto.
Y cuando llegue ese paseo, aprovecha ese espacio vacío que deja el descanso para llenarlo de ideas, de propósito y de ilusión.
Nos vemos en septiembre.
Con las pilas cargadas.
Y, espero, siendo un poco mejores abogados que el año pasado.
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