¿Eres patata o huevo?
Leí hace poco esta frase:
“El agua hirviendo ablanda la patata y endurece el huevo”
La metáfora tiene muchas aristas pero a mí me gustan estas:
Una crisis es una crisis, pero a unos los hunde y a otros los fortalece.
Un problema es un problema, pero a unos los expulsa y a otros les enseña.
Hay muchas más.
Pero se puede leer también de una forma positiva. Todo te cambia.
En realidad, da igual si eres patata o huevo.
La abogacía es agua hirviendo.
Te cambia.
La pregunta no es si vas a salir igual.
La pregunta es en qué te vas a convertir.
No eres el mismo, la misma, ni lo mismo que cuando empezaste.
Piénsalo un segundo.
¿Cuánto te ha cambiado la profesión?
Acabo de cumplir 21 años de ejercicio y, la verdad, jamás imaginé que llegaría hasta aquí.
Y si hago el ejercicio de pensar dentro de 21 años tampoco soy capaz de acertar qué me deparará.
A mí la profesión me sonríe; me gusta, tengo vocación, me da dinero y me ha dado reconocimiento.
Podría tumbarme y pensar que ya está hecho, esto será así siempre; pero me estaría equivocando.
Si las cosas van bien hay que esforzarse para que vaya mejor, porque todo necesita el cambio constante. A mejor. Si te acomodas mueres.
Y si las cosas no van bien hay que esforzarse para que vayan mejor.
El esfuerzo no se negocia.
Es el común denominador.
Sé que puedes pensar que estás bien, y que no necesitas mejorar pero te equivocas; necesitas seguir creciendo.
Y si las cosas no van bien, también. Necesitas cambiar.
Progresar.
Llevo cuatro años ayudando a compañeros y compañeras a hacer precisamente eso: progresar.
Algunos están arriba. Otros acaban de empezar.
Todos quieren subir de nivel.
Y lo están consiguiendo.
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