Hablemos de hacer el canelo

Creo que últimamente no acierto con los presupuestos.

En esencia creo que soy barato.

A muchos les pasa lo contrario.

Y eso es aún peor.

Nos pagan por dos cosas;

por el trabajo y por el resultado.

Y los presupuestos generalmente no atinan bien en esto.

Ahora, por ejemplo, con los MASC veo a mucha gente confundida y dudosa de cómo cobrar.

Atiende. Piensa ahora en dos cosas antes de hacer un presupuesto.

Primero;

cuánto te va a suponer llevar ese caso.

Aquí estarás pensando en horas; en el único activo real.

Tiempo.

Segundo;

en qué vas a resolver al cliente.

La importancia que tiene el caso en su vida.

El impacto.

La trascendencia.

No todo es la cuantía, esto va más allá.

Y ahora pregúntate.

¿Al cliente qué le importa más, lo que el esfuerzo o el resultado?

No hace falta que te lo explique.

Obviamente todo presupuesto debe cubrir el esfuerzo.

Tu tiempo.

Eso es el precio mínimo.

Ahora bien, el resultado positivo, tiene que tener premio.

Y si es temprano aún más.

La clave es cuanto antes mejor.

Así que presupuesta a dos capas.

Suma el mínimo y el resultado.

Y ese será un buen precio.

Y aquí viene el bonus track.

Si por llegar hasta sentencia ibas a cobrar X y un éxito de Z.;

y logras arreglar todo mediante un acuerdo en el MASC, tenlo claro, debes cobrar X+Z, con la ventaja de que no habrás dedicado las horas previstas para X.

Ganas más, currando menos.

Así es como debes hacerlo.

No es magia; ni humo; ni estafa; es pasar de pensar en cobrar por tu dedicación (que puede ser lenta y mala) a cobrar por resolver (que siempre es positivo).

ES ESTAR EN EL CÍRCULO.

PD: Y si es temprano aún más.


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