Has llegado al límite
Verás.
Me gusta escalar.
Mucho.
De hecho hace unos años era conocido en redes sociales por ser “el abogado por ahí colgado”.
La cuestión es que lo fui dejando poco a poco y ahora estoy en fase de retomar.
Pero no te quiero contar eso.
Te quiero contar que empecé de cero y llegué a encadenar un 7a.
Si conoces del ámbito sabrás que no es mucho pero tampoco es poco.
La cuestión es que cuando empiezas en la escalada o en esgrima, lo que quieras, rápidamente se asciende.
La curva es pronunciada pero lleva un momento que se aplana; que ese ascenso se para.
Y crecer a partir de ahí se torna muy muy difícil.
Cada uno en función de sus capacidades llegará a un punto.
Ese punto es el límite de la competencia.
Es decir, el punto más alto en el que somos hábiles o competentes en un momento dado.
A partir de ese punto somos totalmente incompetentes.
Y ahí es cuando, sin saberlo, para el siguiente nivel necesitas a otro que te empuje al siguiente nivel.
Lo mismo en las empresas. Pepito va ascendiendo hasta el límite de su competencia, y cuando la supera te encuentras con un mal trabajador, porque está en un nivel que no es el suyo y para el que es incompetente.
Piensa en alguno de los jefes que hayas tenido y lo entenderás nítidamente.
La cosa es que cabe una salida; trabajar duro, muy duro.
Y saber quien te puede apoyar en la cordada.
Y se puede escalar.
Se puede crecer.
Ahora te pregunto ¿has llegado a tu límite de competencia?
Estoy seguro de que si estás cerca de ese punto, podrías necesitar ayuda.
Y aquí entro yo.
PD: Entra y verás.
PD2: Entra y escala.
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