La fuerza que necesitas

Hay una frase que me encanta, aunque no sé quién la dijo:

“Es más fácil torcer a un hombre que enderezarlo”.

Se refiere a la moral.

A que es más sencillo corromper a una persona que volverla incorruptible.

Y refleja una verdad incómoda: nuestra debilidad.

La del hombre y la de la mujer.

Porque sí, seguramente es más fácil torcer que dejar firme a alguien.

El paso del tiempo marchita todo, incluso el metal más duro.

Y también nos marchita a nosotros.

Pero yo creo que se puede luchar contra esa idea.

Se puede aprender.

Se puede resistir.

Se puede pelear contra las fuerzas que nos doblan:

contra todo lo que nos aparta de nuestros proyectos y objetivos.

Es difícil, claro.

Construir siempre es más difícil que destruir.

Pero se puede.

Podemos andar erguidos, podemos tener claro nuestro propósito,

podemos seguir adelante con sentido.

No es fácil.

Pero se puede.

Y ahí está el reto.

Ahí está el valor.

En El Círculo trabajamos precisamente eso: mantenerte firme en tus objetivos,

seguir derecho cuando todo a tu alrededor intenta torcerte.

Porque lo fácil es doblarse.

Lo difícil —y lo valioso— es seguir en pie.

AQUÍ ENTRAS.

PD: Ahí está.


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