Lo que si puedes garantizar como abogado
No puedes garantizar el resultado de un pleito.
No puedes.
Ni aunque lleves 30 años en esto.
Ni aunque conozcas al juez.
Ni aunque tengas jurisprudencia que te favorezca hasta en la sopa.
El resultado no depende solo de ti.
Depende del juez. De las pruebas. De lo que diga la parte contraria. De cómo se despierte el LAJ ese día.
Deontológicamente está prohibido garantizar resultados.
Y materialmente es imposible.
Pero hay algo que sí puedes garantizar.
Y si no lo haces, te estás disparando en el pie.
Puedes garantizarle al cliente una buena experiencia contigo.
Puedes garantizar que le vas a entender.
Que no va a sentirse solo.
Que no le vas a ignorar.
Y aquí es donde muchos, muchísimos, la cagan.
Porque no responden llamadas.
No responden correos.
Desaparecen.
Y sí, ya sé que hay clientes pesados.
Me da igual.
Es tu puto trabajo.
Es tu obligación profesional.
Y también es tu estrategia de negocio.
Porque cuando un cliente no se siente acompañado, no se siente escuchado, no solo se va.
Te pone verde.
Te quema.
Te hunde.
Y entonces aparece otro abogado que sí hace eso básico: responde, escucha, explica.
Y ese se lo lleva.
Ahora bien, si tú estás leyendo esto y te sientes identificado, no te culpes.
Esto no se enseña ni en la carrera ni en el máster.
Pero sí se aprende.
Y se entrena.
Y se mejora.
En El Círculo, eso es lo que hacemos.
Me tienes a mí, contigo, directamente, ayudándote a ser un abogado que no solo litiga bien, sino que sabe tratar a las personas.
Que no pierde clientes por no coger una llamada.
Que convierte cada caso en una oportunidad de fidelizar.
Y que se vuelve inolvidable para el cliente.
Y sí, también te ayudo a filtrar clientes pesados, a poner límites, a cobrar mejor, a tener calidad de vida.
¿Te vienes?
ENTRAS AQUÍ.
PD: Todo empieza por lo básico: ser un abogado del que uno no se quiere ir.
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