Lo que ya se está dando y no te das ni cuenta

La inteligencia artificial ha venido para ayudarnos.

Y nos está ayudando muchísimo.

Es un avance brutal.

Yo la utilizo para todo.

Cada vez hay herramientas mejores, más precisas y jurídicamente más potentes.

Por eso, si todavía no estás utilizando todos los días inteligencia artificial en tu despacho, con o sin agentes, en yo qué sé..

revisar documentos, hacer cálculos, localizar argumentos, preparar escritos, ordenar pruebas, controlar calendario y fechas, plantear estrategias o encontrar caminos jurídicos que quizá no te habrías planteado tan rápido…tengo una mala noticia para ti.

Estás entrando en una nueva forma de analfabetismo jurídico.

No porque no conozcas el Derecho.

Sino porque estás trabajando con una máquina de escribir mientras los demás utilizan un ordenador.

Esto ya se está dando.

Y aquí viene una paradoja.

La inteligencia artificial ha hecho que ejercer la abogacía sea más fácil.

Y, al mismo tiempo, ha convertido este momento en uno de los más difíciles de la historia para ser abogado.

¿Por qué?

Porque la inteligencia artificial nos ha puesto por igual a todos.

Un abogado pequeño puede enfrentarse a un gran despacho utilizando prácticamente las mismas herramientas.

Un profesional que trabaja solo puede analizar miles de páginas, construir una estrategia y preparar un escrito con una capacidad que antes exigía un equipo entero.

Incluso un abogado que no está especialmente familiarizado con una materia puede encontrar rápidamente argumentos que antes solo estaban al alcance de quien llevaba años especializado.

La inteligencia artificial ha elevado el nivel medio.

Ha puesto información, ideas y herramientas al alcance de todos por igual.

Y cuando todo el mundo dispone de las mismas armas, la competencia se vuelve mucho más feroz.

Antes, encontrar un argumento jurídico brillante podía marcar la diferencia.

Ahora puedes plantear tu idea a una inteligencia artificial y pedirle que la critique, que encuentre alternativas, que busque puntos débiles y que te proponga otras diez estrategias.

Probablemente alguna será mejor que la tuya.

Eso no significa que el abogado deje de ser necesario.

Significa que ya no basta con escribir bien.

Dentro de poco, todo el mundo escribirá razonablemente bien habida cuenta casi todo lo escribe la IA.

No bastará con presentar demandas ordenadas, recursos bien estructurados o contratos impecables.

Eso será simplemente el mínimo exigible.

La diferencia estará en otro lugar.

Estará en el criterio.

En saber qué argumento utilizar y cuál descartar.

En entender al cliente.

En negociar.

En tomar decisiones cuando no existe una respuesta evidente.

Y, sobre todo, estará en sala.

En los Tribunales.

Sí, la inteligencia artificial puede ayudarte a preparar un interrogatorio.

Pero no puede mirar al testigo a los ojos.

Puede proponerte una pregunta.

Pero no puede detectar una duda, un silencio, un gesto o una contradicción inesperada.

Puede prepararte un informe brillante.

Pero no puede defenderlo con convicción delante del juez.

La próxima gran diferencia entre abogados estará en quién comunica mejor.

En quién convence.

En quién domina la sala.

Date cuenta.

La IA nos ha igualado a todos sobre el papel.

Ahora tendremos que demostrar quiénes somos cuando nos sentemos en sala o en una reunión de negociación.


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