No hace falta currar 8 horas al día
El otro día escuché al Mago More decir algo que me encantó.
Decía:
«De las 8 horas de una jornada laboral, productivas de verdad son 2».
Solo dos horas son las que realmente trabajas.
El resto son parones, distracciones, intentos de concentrarte, llamadas, WhatsApps, interrupciones…
Vamos, lo mismo que un partido entre el Getafe y el Atlético de Madrid: dura 90 minutos, pero de fútbol solo ves 10.
(Lease con cariño).
La realidad es esa.
No es necesario trabajar 8 horas al día.
No hace falta.
Lo que hace falta es estar concentrado.
Lo esencial está en dos cosas:
Primero, orden.
Segundo, trabajar de forma estanca.
Cuando estés con un tema, que no haya nada más.
Ni llamadas, ni WhatsApp, ni mails, ni compañeros molestando.
Solo tú y la tarea.
Deja todo lo demás para cuando acabes la tarea.
Trabajo estanco; sin filtraciones.
Así, con menos horas trabajas mejor.
Así produces más con menos.
Y lo mejor: vives mejor.
La clave no es trabajar más.
Es trabajar concentrado.
No recuerdo cuál fue la última vez que curré 8 horas pero sí cómo hacerlo.
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