Por qué no tengo un rolex
He pegado muchos tiros y la vida me ha sonreído.
La verdad, soy un afortunado.
A mí se me cae la tostada por el lado del pan.
Flor en el culo lo llaman.
La cosa es ¿he hecho algo para que así sea?
¿O solo es suerte?
Partiendo de que llevo desde los 18 años trabajando diría que esforzarme me he esforzado.
Pero créeme no me he esforzado el que más.
Lo que me he esforzado es bien.
Mi mayor talento es saber dónde centrar la energía.
Técnica que he mejorado con el tiempo.
Pero yo también fui inexperto, y también perdía el tiempo.
Pero avancé.
Avancé porque seguí currando y esforzándome.
En todos estos años he hecho mi pequeño patrimonio y no, no tengo un Rolex.
Podría tenerlo, y sería razonable tenerlo.
Pero no me ha dado por ahí.
Y tú, si lo tuviese, comprenderías que lo tuviera.
Dirías, “es fruto de su trabajo”.
Pero ¿qué pensarías si tuviese un Rolex antes de trabajar?
Que me lo regalasen antes de empezar a currar.
Piénsalo.
Pensarías que tengo suerte.
Que la tostada al caer también cae del lado del pan.
Pero jamás pensarías que esa suerte es fruto de mi esfuerzo, pensarías que la suerte es tener una familia pudiente.
La suerte no sería por mis méritos, sino por mi familia.
¿Y me verías igual?
Yo creo que no.
Me verías como un privilegiado.
En cambio, si el Rolex fuese fruto de mi esfuerzo, no me verías como un privilegiado sino como un currante.
Alguien que se lo merece.
¿Y qué te quiero decir con todo esto?
Que si quieres ser creíble, aunque te regalen un Rolex, no es para mostrar a desconocidos.
Muestra lo que sabes, no lo que tienes.
Porque, fuera del mundo de las apariencias vacías, conecta mucho más lo auténtico y humilde, que las apariencias.
Porque las apariencias engañan.
Y ya lo decía Freud, que detrás de una imagen impecable hay muchos males escondidos.
PD: por el fruto de tu trabajo.
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