Quema las naves

Verás.

En la vida pasa siempre lo mismo, en tu despacho, en tu oposición, en tu trabajo por cuenta ajena, en tu pareja.

Tomamos decisiones… pero no las ejecutamos al 100%.

Dejamos la puerta entreabierta.

El famoso “por si acaso”.

Por si acaso tengo que huir.

Por si acaso no me sale bien.

Por si acaso quiero volver atrás.

Y eso, que parece inteligente, en realidad no te permite estar al 100% en lo que quieres.

Hernán Cortés lo entendió perfectamente.

Cuando llegó a las costas de América, dio una orden radical a sus hombres:

quemad las naves.

El mensaje era claro:

“No hay vuelta atrás.

Dejad de pensar en regresar.

Concentraos en la misión que tenemos aquí.”

Eso es lo que nos falta muchas veces: quemar las naves.

Si estás emprendiendo, olvídate de planes B o C.

Ve a muerte con tu negocio.

¿Qué puedes fracasar?

Claro.

Pero si quemas las naves, es mucho más difícil que ocurra.

Si trabajas en un despacho y quieres dar el salto, hazlo.

No sigas sufriendo en el “ya veremos”.

Quema las naves.

Porque solo cuando no tienes escapatoria,

te concentras de verdad en lo que tienes delante.

Ahora, ¿quieres fuego?

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