Solo una vez puedes hacer esto
Tengo un cliente desde hace años que tuvo que cerrar su empresa y acudió a mí.
Cómo no, los concursalistas somos la funeraria de las personas jurídicas.
Total, que fue un concurso atropellado porque un acreedor quiso calificarlo culpable, reabrirlo, meter mano a mi cliente.
La cosa terminó bien, cerramos el concurso con más de un millón de deuda al retrete.
Trabajo limpio.
La cuestión es que este acreedor no solo fue por vía concursal, también fue por vía penal y mercantil.
Lo que se llama tierra, mar y aire.
Guerra total.
La cosa sigue abierta y va bien.
Pero no es esto lo que te quería contar.
Lo que te quería contar es que este acreedor ahora es “mi cliente”.
Como lo lees.
Pero no porque me haya elegido a mí.
Qué va.
Por casualidades de la vida y porque el mundo de los negocios es muy pequeño.
Resulta que es socio y consejero de otro cliente al que estoy llevando el concurso.
El mundo es un pañuelo.
¿Y qué te quiero decir con esto?
Pues eso, que el mundo es pequeño y que no puedes dejar malas impresiones, porque cuando una mariposa revolotea en Kenia se genera un huracán en Arkansas.
Todo está conectado.
Y por donde pases debes dejar una buena impronta.
No sé quién lo decía, pero ya sabes:
Solo hay una única vez para causar una buena primera impresión.
Y para esto tienes que estar preparado/a.
PD: Verás la impresión.
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