El poder del silencio
Hoy tengo una audiencia previa a las 10:00 de la mañana.
Un tema bastante gordo.
Por eso me pasé el día de ayer y otros días anteriores preparando esta audiencia previa.
La cuestión es que lo tengo bastante a huevo.
No diré ganado.
Eso jamás se dice.
Pero si a huevo.
Es la parte contraria, que es la demandada, a mi modo de ver y de actuar, ha sido demasiado prolija la contestación y me ha dado mucha prueba que yo no tenía.
Me lo ha puesto a huevo.
Yo siempre actúo de otro modo.
Me gusta ser excesivamente escueto en las contestaciones.
Porque las contestaciones son para negar hechos y aportar pruebas, no para hacer conclusiones.
Pero muchos compañeros y compañeras que no conocen del poder del silencio, que viven de una constante verborrea.
Y la cagan.
Esto me parece el error más habitual, común y absurdo que se puede cometer en la profesión.
Hablar más de la cuenta.
Escribir aquello que te va a rebanar el cuello.
En un rato tendré la audiencia previa, y espero que todo vaya bien.
Currármelo, me lo he currado.
El poder del silencio.
Recordarte una cosa, el juramento hipocrático del abogado.
No perjudicarás a tu cliente.
Recordarte otra.
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