Esta historia te cambiará la vida…
Te voy a contar la historia de un hombre.
Un hombre al que un accidente obligó a utilizar una silla de ruedas.
La vida nunca le había resultado fácil, pero, desde el accidente, todo se volvió más complicado.
Imagínalo.
Muchos se compadecían de él.
Hasta que una conversación cambió la perspectiva de quien le hizo una pregunta.
Cuando le preguntaron si le resultaba difícil vivir «confinado» en una silla de ruedas, respondió:
—No estoy confinado a una silla de ruedas. Gracias a ella soy libre. Si no fuera por mi silla, estaría condenado a vivir acostado y jamás podría salir de casa.
Este cambio de perspectiva transformó por completo a quien había formulado la pregunta.
Le hizo replantearse su vida y sus hábitos.
Toda la vida compadeciéndose de él y de los demás.
Toda la vida buscando excusas.
Toda la vida quejándose de cosas fútiles.
La respuesta le cayó como una bofetada.
Como un despertar.
Y, desde aquel día, comenzó a mirarlo todo desde otro prisma.
Piénsalo.
¿Te has compadecido de él?
¿Te ha sorprendido su respuesta?
¿Te ha hecho reflexionar?
A mí sí.
La moraleja es clara.
La vida es muy cabrona.
Le quita las piernas a quien más querría andar.
Y se las da a quien no quiere usarlas.
Mal repartido.
Injusto.
Tienes todo lo necesario para triunfar, pero te pasas el día buscando excusas para no hacerlo.
Y tu despacho no cambiará mientras sigas buscando razones para no cambiarlo.
No pongas más excusas.
Si quieres cambiar tu despacho, escríbeme.
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