Gano y me pasa a su cliente

Te voy a contar una historia de esas que me gustan contar.

Tuve un pleito bastante gordo frente a una familia de renombre nacional.

La conoces, sin duda.

Demandaron a mi cliente por un buen importe y con una demanda bastante potente.

Pocos cabos sueltos a primera vista.

Pocos cabos sueltos tras muchas vistas.

Un tema visiblemente perdido.

Pero no me rendí.

Fui a por todas.

Recuerdo pasarlo muy mal, con ansiedad y miedos.

Temía no haber estado a la altura y haber cometido algún fallo.

La prueba era complicada.

La cosa es que todo salió bien.

Gané en primera instancia.

Gané en segunda instancia.

Y el Supremo no admitió su recurso.

Costas en las 3 instancias.

Costas para mí; así se pactó.

Un buen leño.

Antes de la tasación llegué a un acuerdo con la parte y sus abogados.

Hice una quita.

Y me pagaron.

Hasta ahí, todo bien.

Pero la historia no termina ahí.

El compañero, el abogado de la parte contraria, me pasó un cliente.

Tenía un cliente que quería cerrar y necesitaba un concursalista, y contó conmigo.

Como lo cuento.

Este nuevo cliente aceptó mi presupuesto y se convirtió en mi cliente.

Porque ningún compañero es un enemigo, sino una oportunidad de crecer.

Esto es entender todo como un círculo.

este es El Círculo.

PS: Ve a por todas.


Si quieres enriquecer suscríbete ahora mismo aquí.

Suscribirse es gratis, darse de baja no es una opción, ya lo verás.

Artículos relacionados