Hoy no se

Hoy no sé de qué escribir.

Por eso escribo.

Hoy no tengo ni puta idea de qué escribir.

Y, sin embargo, estoy escribiendo.

Llevo más de 700 emails a mis espaldas.

Y sí, hay días como este, días en los que me siento delante del teclado con la mente en blanco, sin una sola idea brillante.

Sin chispa. Sin inspiración.

¿Y sabes qué hago cuando pasa eso?

Escribo igual.

Me siento y escribo que no sé qué escribir.

Y mientras lo hago, el texto se construye solo.

La idea aparece.

El mensaje se revela.

Como este mismo que estás leyendo ahora.

Porque esto va de hacer, no de esperar a estar inspirado.

Hay días que la idea ya la tengo antes de sentarme.

Y la suelto con fuerza.

Otros días aparece cuando ya estoy escribiendo.

También vale.

Y hay días raros, como hoy, en los que no sé qué decir.

¿Y qué hago?

Lo hago igual.

Porque tengo una cosa que vale más que el talento:

La disciplina…

Tengo la costumbre férrea de hacer todos los días lo que tengo que hacer.

Y tú, como abogado, tienes que hacer lo mismo.

Todos los días tienes que hacer marketing.

Todos los días debes gestionar tu despacho.

Todos los días tienes que mejorar como profesional.

Y todos los días, aunque estés reventado, aunque no tengas ganas,

tienes que quererte.

Porque nadie va a venir a salvarte, y el despacho no se va a gestionar solo.

Ni van a lloverte clientes mientras estás tumbado esperando la inspiración.

Así que, no sé tú,

pero yo ya he cumplido hoy.

Ahora te toca a ti.


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