Los pintores de ideas
Un caso es un lienzo en blanco en el que ya te dan los colores.
No tienes más colores que los que te dan.
Esas son las reglas del juego.
Y generalmente los colores que te dan son una mierda.
Los más feos.
De combinaciones imposibles.
Y con esos colores tienes que pintar.
Ese es el trabajo de un abogado.
Pintar ideas. No hecho.
No se trata de mentir.
Los colores ya están ahí.
Tu tarea es usarlos con creatividad, con inteligencia, para que el lienzo sea presentable.
Para que tenga sentido.
Para que transmita.
Por eso, como somos pintores de ideas, cada caso, en manos de un abogado, es tratado de una forma distinta.
Y esto está bien.
Porque cada uno debemos ser diferente a los demás.
Si ante el mismo lienzo y los mismos colores todos diéramos el mismo resultado, seríamos totalmente prescindibles.
La clave está en el arte de cada uno:
que con un lienzo en blanco y una paleta de colores limitada seas capaz de hacer la mejor obra posible.
Muchos harán garabatos.
Muchos pintarán cuadros manifiestamente feos.
Algunos, muy pocos, pintarán una obra de arte.
Y solo quien es capaz de acercarse a esa obra de arte está en el camino de la excelencia.
Esto no es pintura.
Es una metáfora de cómo debes actuar en la defensa de tu cliente.
Con creatividad y excelencia.
Para ahondar en este pensamiento disruptivo tengo un Círculo.
Pintado de color rojo, donde las ideas pasan a los hechos.
PD: Da el paso y verás.
PDD: Entra en el Círculo
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