Te miro y te recurro

Ayer viví en la audiencia previa un momento unicornio.

Esto es, único.

Que pocas veces se da, pero se da, no nos vamos a engañar.

Expuse mi nota de prueba y propuse la que entendía pertinente y útil.

Entendía yo, porque, Su Señoría, me la denegó.

Ante ello, como reza el rito, recurrí en reposición, invocando los artículos de marras.

Eso siempre.

Siempre invoco el 281, 283 LEC y 24 CE en la vertiente del derecho a la prueba y la no indefensión.

Esto lo invoco siempre de forma genérica, además del artículo correspondiente a la prueba que me han denegado; en este caso, una testifical.

A lo que añado los motivos de hecho de la necesidad, utilidad, pertinencia, vinculación con los hechos controvertidos y objeto del pleito; del testigo.

Mi chapa motivada y con fundamento.

Todo esto, siempre lo añado en mis recursos de reposición.

Es un truco que ya te dejo aquí.

Pues bien, el momento único y unicornio, se dio.

Su Señoría me estimó el recurso, revocó su decisión y me admitió la testifical.

Las cosas a veces pasan, pero no por casualidad.

Sino por esfuerzo.

Por saber qué tecla tocar para hacer música.

O que tornillo apretar para arreglar esa avería.

Quédate con este esquema de recurso en sala, y dime si tú tienes otro.

y

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