Trabajar duro VS trabajar inteligente
Mucha gente confunde los términos.
Un deportista no tiene otra:
trabajo duro, sudor, esfuerzo.
Pero incluso ahí hay inteligencia:
reposo, series concretas, ejercicios determinados… y otros que no se hacen.
En la abogacía pasa lo contrario:
aquí lo primero no es sudar…es pensar.
Me pasa mucho viendo a compañeros/as que me piden consejo.
Los analizo y siempre veo lo mismo.
Trabajan mucho.
Muchas horas.
Mucho esfuerzo.
Mucho tesón.
Pero no trabajan inteligente.
Y trabajar inteligente requiere un primer paso muy sencillo:
antes de hacer nada, párate y piensa.
En nuestro trabajo, la ansiedad empuja a muchos a abrir el ordenador y empezar a escribir.
Acción sin pausa.
Escribir, escribir, escribir…
Y luego ir enfocando.
Pierden horas.
Un error.
El truco es otro:
– Te alejas del asunto.
– Lo analizas por fuera.
– Piensas la estrategia.
– Y cuando ya tienes claro el enfoque, entonces sí… trabajas.
Para esa ansiedad.
Foco y distancia.
Lo mismo pasa con la gestión del despacho:
no es ponerse a hacer cosas a lo loco,
es ordenarlas, priorizar y actuar.
Saber que puedes correr más que el resto está bien, pero no puedes ganar carreras sin saber cómo dosificar.
Aprende una lecciones: hay que dedicar mucho tiempo a organizar las tareas.
Y eso no es perder tiempo es invertir en productividad.
Una persona que trabaja inteligente es más productiva que una que solo trabaja duro.
Y si juntas las dos cosas —duro e inteligente—,
ahí está la excelencia.
Pero el primer paso siempre es el mismo:
trabajar inteligente.
Y para trabajar inteligente tienes El Círculo.
Un lugar donde llevar tu negocio de forma inteligente a otro nivel.
PD: Piénsalo.
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